domingo, 24 de junio de 2012

Cocas de San Juan

Es domingo tarde y estoy destrozada… y podríais pensar que es consecuencia de la verbena de San Juan, pero nada más lejos de la realidad J! En lugar de fiesta y desenfreno mi agotamiento se debe a las seis horas de ruta que hemos hecho esta mañana!
Nos hemos levantado a una hora intempestiva (que es bastante más común en mí de lo que habría pensado nunca…) y empezábamos a andar cuando todavía no eran las 7h. El punto de partida volvía a ser Monistrol y la intención era hacer una ruta circular de unos 24 km. Las tres primeras horas han sido geniales, llenos de estrechos senderos cubiertos de frondosa vegetación y de subidas empinadas, pero justo al llegar a Santa Cecilia han empezado nuestros problemas… la verdad es que nada importante… tan solo que no había manera de encontrar las marcas del GR4 L. El sol estaba haciendo ya mella en nosotros… así que nos hemos decantado por bajar a través de un sendero que ya conocíamos de otra escapada y finalmente, después de algún que otro resbalón por el pedregal traicionero y de tres horas más de caminata, hemos logrado llegar nuevamente a Monistrol. Si conseguiremos o no encontrar definitivamente la última parte de la ruta que queríamos hacer… por ahora será un misterio, porque os aseguro que para la próxima salida me buscaré otro PR en la otra punta de Montserrat J. ¡Creo que después del palizón de hoy necesito un cambio! Aunque si he de ser totalmente sincera, el tramo final ha valido la pena si miramos la excursión en su conjunto! (siempre positiva!)
Pero hoy no ha sido el único día de este fin de semana que me he levantado cuando todavía no habían puesto las calles J. Ayer eran pasadas las 5h cuando me ponía en marcha, pero el motivo era totalmente diferente… y seguro que más de vuestro agrado: había que preparar las Cocas de San Juan!! Es la primera vez que las hago, así que no seáis demasiado crític@s.



Seguiré investigando posibles masas de brioche y (os las iré enseñando), pero en cualquier caso, os aseguro que fueron una triunfada. Con la cantidad de masa que os pongo preparé un par de cocas, una de fruta confitada y otra de crema y, creedme si os digo que desaparecieron en un momento!
Ingredientes para la masa (brioche):
325 gr de harina de fuerza
2 huevos grandes
130 gr de leche entera (siempre peso los ingredientes, también los líquidos, ya que así es más preciso)
65 gr de mantequilla sin sal derretida
2 gr de sal
23 gr de levadura fresca
Ralladura de piel de limón

Ingredientes para la crema:
312 gr de leche entera
2 yemas de huevo (L)
75 gr harina de maíz
½ bastoncito de canela
Piel de limón

Para la decoración:
Utilizaremos frutas confitadas (naranja, calabaza, cerezas y ciruelas), azúcar (mezclado con agua), piñones (que habremos tenido un poquito en remojo) y un huevo batido para pintar.
Elaboración:
Empezaremos con la masa para poder dejarla leudando mientras preparamos la crema pastelera. En un bol mezclamos los huevos, la mantequilla, el azúcar, la sal y la ralladura de limón. Por otro lado, ya podéis disolver la levadura fresca en la leche a temperatura ambiente. Cuando ya esté totalmente disuelta la añadiéremos a nuestra mezcla y lo batimos hasta que todos los ingredientes estén totalmente integrados. Es hora de ir agregando la harina tamizada, poco a poco. Veréis que el resultado es una masa muy pegajosa y para nada manipulable, así que con una lengüeta limpiad las paredes del bol y dejadla tapada con papel film y un trapo para que vaya subiendo hasta que triplique su volumen (aproximadamente 2’5h).
Ahora que tenemos la masa leudando es momento de ponernos con la crema. Ponemos la leche en un cazo con la canela y la piel del limón. Llevarla a ebullición, retirarla del fuego y  dejar que infusione.
Cuando la leche ya esté tibia, empezaremos a batir las yemas en un bol con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y doble su volumen. Disolveremos la harina de maíz en un poquito de la leche y la pasaremos por un colador bien fino para evitar que se nos cuele algún grumo. La añadiremos a los huevos, con mucho cuidado, y seguiremos con el resto de la leche. Mezclamos y volvemos a poner el cazo al fuego, muy bajo (no dejéis que hierva), y empezamos a remover hasta que tengamos la consistencia que queramos. No la perdáis de vista y no paréis de remover, porque, aunque parece que no llegará nunca, de golpe, está al punto que deseamos. Ya podemos retirarla del fuego y dejarla enfriar, removiendo de vez en cuando para que no se forme una tela. Una vez completamente fría podemos taparla y reservarla en la nevera.
Ya ha llegado el momento de echarle un ojo a nuestra masa que habrá triplicado su volumen. Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y con la ayuda de una rasqueta la volcamos la masa sobre la encimera. Si os resulta muy pegajosa, podéis mojaros un poco las manos con agua fría o enharinároslas un poco, con eso será suficiente para poder trabajarla.
Aprovechad para amasarla un poco, solo para quitarle el aire. Una vez hecho, es hora ya de dividirla en tres partes. En mi caso hice dos cocas, una de fruta confitada y otra de crema, pero si prefieres hacer solo una más grande… eso ya es a vuestro gusto J!
Dos partes serán para hacer la de crema y la restante será para la de fruta. Empecemos por la más laboriosa, la de crema. Estiramos una de las partes  de la medida que queramos la coca. La masa ha de quedar bastante fina, porque luego, en la última fermentación, volverá a subir. Una vez estirada la ponemos sobre papel de hornear y la cubrimos con un poco más de la mitad de la crema que tenemos reservada, dejando un borde de cómo mínimo 1 cm, que pintaremos con un poco de agua o leche para que nos ayude a sellar. Estiramos el otro trozo de masa de la misma medida y la colocamos encima. Juntamos los bordes y la dejamos reposar tapada con un poco de papel film y un trapo para que haga la última fermentación. Ya solo nos queda estirar el último trozo de masa y dejarla también reposar tapada con un poco de film y un trapo. Las dejamos 1h 30’ aproximadamente. Pasado este tiempo llega el momento de decorarlas. Precalentamos el horno a 170 °C y nos ponemos manos a la obra con la decoración.




Las pintamos con huevo batido, con mucho cuidado. Cogemos la de crema y utilizamos la crema que nos queda para hacer un enrejado con la ayuda de una manga pastelera, o con la punta de una bolsa (el recurso del a abuela J). Colocaremos también unas cerezas confitadas y un poco de azúcar mojada con agua. Ya solo quedará añadirle unos piñones (que habremos mojado con agua) y meterla en el horno hasta que esté doradita. Mientras se va haciendo, y sin quitarle la vista de encima, iremos decorando la de fruta. Colocamos las frutas encima como más nos guste, un poco de azúcar con agua y el resto de los piñones (mojados). En cuanto saquemos la de crema ya podemos hornear esta segunda. Se hacen muy rápido, las mías tardaron unos 12 minutos cada una, pero el tiempo ya sabéis que es aproximado, ya que cada horno es un mundo…
Las dejamos enfriar encima de una rejilla. Este es el resultado:


Et c’est tout! ¿Os animáis el próximo año?
Enviada a Yeastspotting

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