domingo, 3 de junio de 2012

Carquiñolis

Sí, hace un día horrible, está nublado, la humedad se nos está comiendo y el sol no parece ser que vaya hoy a dignarse a mostrar sus encantos, pero de todos modos  ¡¡¡hoy es un gran día!!!
De hecho, está siendo un gran fin de semana. Y ¿por qué? Os acordáis de mis semanas horribilis ¿verdad? ¿De aquellas tormentosas nubes que no hacían más que pasearse por mi cabeza? Pues han desaparecido, sí, finalmente se han esfumado porque ¡lo he conseguido! He pasado el examen que me estaba volviendo loca y con él he logrado cerrar un capítulo muy, pero que muy largo de mi vida. Sería injusto decir que no ha sido también uno de los períodos más enriquecedores, pero sinceramente, cuando las cosas duran tanto, tantísimo, a veces se hacen asimismo agotadoras. En fin, ahora tendré que romperme la cabeza decidiendo a qué quiero dedicar mi tiempo libre… Se aceptan sugerencias. Mis posibilidades van desde ponerme al día con el ganchillo hasta prepararme el doctorado, así que como podréis ver todavía no lo tengo claro… Por si esto fuera poco ya de por sí, ayer hizo un día espléndido y pudimos salir a caminar.

Me encanta levantarme muy temprano el fin de semana y echarme a andar, y si además, me acompañan mi marido y mi sister, entonces ya es un día completo! La verdad es que os lo recomiendo. Buscad una ruta que os llame la atención, enfundaros unas buenas zapatillas de raid y echaros a andar, o a correr, dependiendo de vuestra forma física, ¡ya veréis como cuando lleguéis a vuestro destino os sentís como nuevos! ¡A mí me funciona!

Pero bueno, estoy segura de que no estáis por aquí para que os cuente mis torbellinos mentales o mis escapadas al monte, sino que seguramente os interese más ver alguna cosa rica, rica, rica J… y aquí os la traigo.
Al igual que los melindros de la semana pasada hoy os traigo otra propuesta muy fácil de hacer y rápida. ¿Qué hay más rico que unos carquiñolis de almendra con un puntito de canela para acompañar el café de la sobremesa?

Aquí os dejo la receta:
Ingredientes (para una bandeja de horno llena):
150 gr de harina normal blanca
100 gr de azúcar
100 gr de almendras crudas con piel (también los podéis hacer con avellanas o con pistachos)
4 gr de impulsor (levadura Royal)
1 huevo grande
Un poco de ralladura de limón y una  pizca de canela en polvo
Leche para pintar
Elaboración:
Ya puedes encender el horno para que se vaya precalentando a 180° por arriba y por abajo sin ventilador, porque la masa se prepara muy rápido.
En un bol mezcla al azúcar y el huevo con un poco de ralladura de limón. En otro bol mezcla la harina, el impulsor y la puntita de canela en polvo (si te encanta la canela añade un poquito más J). Ahora ya puedes mezclar el contenido de ambos boles hasta formar una masa un poco pegajosa, pero no blanda. Una vez tengamos ya la masa es hora de añadir las almendras crudas enteras y mezclarlo todo bien (al principio cuesta un poco, pero se acaban integrando).
Pasa la masa a la encimera, que habrás enharinado un poco previamente, y córtala en dos partes. Estíralas para hacer un par de barras de unos 3-4 cm de diámetro. Una vez ya las tengas preparadas puedes pasarlas a la bandeja de horno, que tendrás forrada con papel sulfurizado, y aplanarlas un poco. Ya solo te queda pintar las barras con leche (o también podrías con huevo batido) y hornearlas durante unos 20 minutos a 180°. Verás que se pondrán doraditos.
Una vez dorados saca la bandeja del horno y, en caliente, corta los carquiñolis de una anchura aproximada de 0,5 cm. Vuelve a ponerlos en la bandeja del horno, esta vez planos, y vuélvelos a introducir en el horno unos 5-10 minutos, hasta que los veas bien tostaditos (cuanto más tiempo los tengas en el horno, más crujientes te quedarán). Déjalos enfriar unos minutos sobre una rejilla y ya podrás disfrutar de estos bocaditos de cielo! Aquí os dejo el resultado:



Et c’est tout!  

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